Unos astrónomos han conseguido observar directamente un fenómeno nunca antes visto: el flujo de salida de viento estelar (gas ionizado) de una estrella gigante siendo capturado por su compañera ultradensa, proporcionando ello la fuente de energía para intensos fogonazos de rayos X.

Las observaciones fueron realizadas por el satélite astronómico XRISM (X-Ray Imaging and Spectroscopy Mission) de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), con la colaboración de la NASA (la agencia espacial estadounidense).

“Nunca antes habíamos visto indicios claros de viento estelar cayendo sobre un objeto compacto”, subraya Roi Rahin, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, y primer firmante del estudio.

El sistema estelar investigado es BP Crucis, un sistema binario de gran masa y desde el cual se emiten rayos X. BP Crucis está situado a unos 13 000 años-luz de distancia. La estrella principal, conocida como Wray 977, es una hipergigante azul con una masa unas 40 veces superior a la del Sol y un tamaño 60 veces mayor. Es tan grande, caliente y luminosa que de ella emana constantemente un flujo de gas ionizado, fenómeno que los astrónomos denominan viento estelar, aunque en este caso podría calificarse de huracán estelar.