Las termitas son probablemente los mejores arquitectos de entre todos los animales después del ser humano. Los nidos que las termitas construyen pueden alcanzar metros de altura y su estructura es compleja, con galerías que aseguran una comunicación eficaz y que ventilan eficiente y automáticamente el interior del nido, casi como si un arquitecto humano los hubiera diseñado. El gran misterio siempre ha sido: ¿cómo pueden miles o millones de termitas coordinar su trabajo para construir esas edificaciones tan avanzadas?
En un nuevo estudio, se ha identificado el singular mecanismo que utilizan las termitas para llevar a cabo tan extraordinaria tarea.
El estudio lo ha realizado un equipo que incluye, entre otros, a Giulio Facchini de la Universidad de Roehampton en Londres, Reino Unido, y Andrea Perna, de la Escuela IMT de Estudios Avanzados de Lucca en Italia.
Para llevar a cabo sus experimentos con termitas de la especie Coptotermes gestroi (originaria del sur de Asia, pero que se ha extendido a la costa este de Estados Unidos), los investigadores crearon en el laboratorio escenarios aptos para la actividad constructora de las termitas, provistos de estructuras artificiales de diferente altura y forma, mediante el uso de arcilla húmeda.
A continuación, recogieron pequeñas poblaciones de termitas de una colonia mayor y evaluaron su comportamiento constructor en respuesta a estas estructuras mediante el seguimiento por vídeo de la actividad de todas las termitas de la población, al tiempo que caracterizaban los cambios en la estructura tridimensional. De este modo, fue posible poner a prueba varias hipótesis sobre el mecanismo de coordinación utilizado por las termitas para construir nidos.














