Unos científicos han conseguido acercarse más que nunca antes a la respuesta definitiva a una de las preguntas más importantes de la ciencia: ¿Por qué el universo contiene materia, como por ejemplo estrellas, planetas y formas de vida, en vez de estar vacío?
Estos científicos son los de dos grupos muy extensos: el de la Colaboración NOvA y el de la Colaboración T2K. El nombre de cada grupo hace referencia al experimento que viene desarrollando cada uno, mediante sus respectivas instalaciones avanzadas. Científicos de numerosas instituciones colaboran en esos grupos, como por ejemplo Mark Messier y Jonathan Karty, de la Universidad de Indiana en Estados Unidos. Tanto NOvA como T2K se valen de la detección de neutrinos y el análisis de sus huellas.
Los neutrinos figuran entre las partículas más abundantes del universo. Son partículas diminutas que se desplazan a través de todo en el espacio, pero apenas interactúan con su entorno. Carecen de carga eléctrica y apenas tienen masa. Todo esto hace tremendamente difícil detectarlas. Pero esas mismas características las convierten en un recurso científico muy valioso.
Conocer lo bastante bien a los neutrinos podría ayudar a explicar por qué hay materia en el universo. Teóricamente, el Big Bang (la “explosión” colosal con la que nació el universo) produjo partes iguales de materia y antimateria, las cuales se habrían aniquilado por completo entre ellas; cuando una partícula se encuentra con su antipartícula, ambas se aniquilan mutuamente por completo, liberando toda su energía. Pero tras el Big Bang, algo inclinó la balanza, conduciendo a una mayor abundancia de materia, lo que hizo posible la formación de estrellas, galaxias, planetas y todo cuanto nos rodea y somos hoy en día.














