Para la industria del cine afincada en Hollywood, el éxito y el fracaso se expresan de manera unívoca y cuantitativa: mientras el cálculo entre el costo de un film y la recaudación que acumula en la taquilla arroje números positivos, todo está bien en ese mundo. Y si bien esa medida se aplica la mayoría de las veces, también hay raras instancias en las que una película puede resultar un fracaso rotundo aun cuando haya sumado más de 350 millones de dólares en entradas vendidas en todo el mundo.

Eso es exactamente lo que está sucediendo con Romper el círculo, el film -ya disponible en Max- que se encuentra en el centro de la batalla legal entre Blake Lively y Justin Baldoni, sus protagonistas y productores. Las acusaciones cruzadas entre ambos que comenzaron hace algunas semanas cuando la actriz presentó una demanda contra Baldoni, que también dirigió la película, por acoso sexual y por haber orquestado una campaña de desprestigio y humillación en su contra.