La esperanza de futuro y la leyenda se funden en una travesía por el Atlántico. En su fin está un nuevo inicio. László Tóth (Adrien Brody), que como tantos otros lo sabe, abandona el interior de la embarcación para divisar tierra prometida, la Isla de Ellis, habitual punto de llegada para los inmigrantes europeos que anhelan disfrutar del American Way of Life. La cámara le sigue entre la muchedumbre, da la espalda al espectador, impidiéndole ver más allá.

Asistimos a una nueva representación del incierto porvenir, también del caos emocional, al que se enfrentan quienes comienzan de nuevo con la cuenta a cero, en todos los sentidos, en la tierra de las oportunidades. Después, Brady Corbet, artífice de un par de largometrajes, ‘La infancia de un líder’ y ‘Vox Lux: El precio de la fama’, se esfuerza por plasmar la Estatua de la Libertad invertida, desde distintos ángulos. La intención del gesto iconoclasta es clara: revertir la noción triunfalista del sueño americano.