El telescopio espacial James Webb ha comenzado a vislumbrar un periodo muy antiguo de la historia del universo cuya observación hasta ahora había estado fuera del alcance de la humanidad: la época en que las galaxias se formaron y algunas de ellas comenzaron a congregarse para conformar cúmulos de galaxias.
Por vez primera, se ha confirmado la existencia de un protocúmulo de siete galaxias a una distancia tan grande que la luz que ahora llega a nuestro sistema solar y de la cual se obtienen las imágenes fue emitida cuando tan solo habían transcurrido 650 millones de años después del Big Bang, la «explosión» con la que nació el universo. La edad actual del universo es de 13.800 millones de años.
Basándose en los datos recolectados, el equipo de Takahiro Morishita, del Centro de Análisis y Procesamiento Infrarrojo (IPAC) en el Instituto Tecnológico de California (Caltech), Estados Unidos, calculó el desarrollo futuro del cúmulo naciente, descubriendo que probablemente haya crecido en tamaño y masa hasta parecerse al cúmulo de Coma. Sin embargo, su estado actual tardará unos cuantos miles de millones de años en ser visible desde nuestro sistema solar.
Las observaciones realizadas por el Webb han permitido comprobar que esas galaxias se estaban moviendo a velocidades muy altas dentro de su halo de materia oscura, del orden de los mil kilómetros por segundo.
La predicción de que el protocúmulo debe ser hoy como el cúmulo de galaxias de Coma significa que debe ser uno de los de mayor cantidad de galaxias, del orden del millar o más.














