La cocaína es una droga con efectos devastadores y durante los últimos años su consumo se ha incrementado en países como Estados Unidos. Dejar la cocaína es difícil para la gente adicta. No hay medicamentos “milagro” que supriman esa adicción.

 

Ante este triste panorama, unos investigadores de la Red Sanitaria de la Universidad de Virginia en Estados Unidos inician un ensayo clínico en el que se pondrá a prueba la teoría de que la emisión de ciertas clases de ultrasonidos actúa directamente sobre células cerebrales clave de la persona adicta, contribuyendo a desengancharla de la droga.

 

Concretamente, las ondas ultrasónicas seleccionadas, de baja intensidad, se aplican de manera enfocada en una porción del cerebro llamada ínsula.

 

Se cree que la ínsula desempeña un papel fundamental en múltiples tipos de adicción.

 

Las ondas ultrasónicas masajean suavemente, por así decirlo, las células cerebrales de la ínsula. Se cree que, al hacerlo, contribuyen a reprogramar esas células para reducir el deseo de consumir cocaína.

 

El equipo de la Dra. Nassima Ait-Daoud Tiouririne verá después si el tratamiento provoca en el cerebro cambios químicos capaces de reducir el ansia de consumir cocaína.