Las comunidades locales y las empresas deben de prepararse para el riesgo de que el retroceso de los glaciares debido al cambio climático pueda traer grandes tsunamis, como el ocurrido en el sureste de Alaska en el verano de 2025 debido al deslizamiento de una montaña hacia el océano.
El desplazamiento de la montaña hacia el mar provocó el segundo tsunami más alto jamás registrado (tras el de Japón de 2011), equivalente a un terremoto de magnitud 5,4, y causó una subida del mar de hasta 481 metros por la pared del fiordo Tracy Arm, donde se produjo.














