Unos científicos han creado «tintas de cambio de fase», las primeras de su tipo en el mundo, que utilizan la nanotecnología para controlar la temperatura en entornos cotidianos. Las tintas lo consiguen ajustando la cantidad de radiación que puede pasar a través de ellas, en función del entorno que las rodea.
El avance es obra del equipo de Mohammad Taha, de la Universidad de Melbourne en Australia.
Estas tintas podrían utilizarse para desarrollar revestimientos que permitieran una calefacción y una refrigeración pasivas, reduciendo la necesidad de usar energía para regular las temperaturas.
La climatización pasiva permitiría vivir cómodamente sin gastar energía en ello. Por ejemplo, para proporcionar una calefacción confortable en invierno, las tintas aplicadas en la fachada de un edificio podrían transformarse automáticamente para dejar pasar una mayor radiación solar durante el día y ejercer un mayor aislamiento para mantener el calor por la noche. En verano, podrían transformarse para formar una barrera que bloqueara la radiación térmica del sol y del exterior en general.
Las versátiles «tintas de cambio de fase» pueden aplicarse mediante laminación, por espray, o agregándolas a pinturas y materiales de construcción. También podrían incorporarse a la ropa, aliviando el calor o el frío en entornos extremos, o en la creación a escala industrial de dispositivos electrónicos flexibles y vestibles, incluyendo cámaras, detectores, termómetros y sensores de gas.














