Los seres humanos nos consideramos la cumbre de la evolución. Hemos construido ciudades, pisado la Luna y descifrado el genoma. Sin embargo, si nos despojamos de la tecnología y competimos puramente con nuestra biología, somos una especie bastante vulnerable.
En la naturaleza, la supervivencia ha forzado el desarrollo de verdaderos «superpoderes» animales. Capacidades físicas y sensoriales que desafían las leyes de la física y que dejan nuestras habilidades en completo ridículo.
A continuación, analizamos las habilidades más extremas del reino animal en comparación con los límites humanos.
La visión cromática: El mundo invisible para el ojo humano
El ojo humano es una obra de arte evolutiva, pero es notablemente limitado. Nosotros somos tricrómatas: tenemos tres tipos de células cono en la retina que nos permiten distinguir alrededor de un millón de combinaciones de colores (rojo, verde y azul).
El estomatópodo, conocido popularmente como la mantis marina, pulveriza por completo nuestro récord.
Este crustáceo cuenta con 12 a 16 tipos de fotorreceptores diferentes. No solo ven colores que ni siquiera podemos imaginar, sino que son capaces de detectar la luz ultravioleta, la luz infrarroja y la luz polarizada.
Mientras nosotros necesitamos tecnología avanzada para detectar el cáncer o ver en la oscuridad, la mantis marina lo hace de forma natural mientras patrulla los arrecifes de coral.
Fuerza relativa: Los verdaderos titanes del planeta
Si pensamos en fuerza, solemos imaginar a un elefante o a un levantador de halterofilia olímpico. Un atleta humano de élite puede levantar poco más de dos veces su propio peso corporal. Un elefante africano puede levantar unos 9.000 kilos utilizando su trompa, lo que equivale a 1,5 veces su peso.
En el mundo de los insectos, estas cifras dan risa:
-El escarabajo pelotero (Onthophagus taurus): Es oficialmente el animal más fuerte del mundo en proporción a su tamaño. Capaz de arrastrar 1.141 veces su propio peso corporal. Para que un humano igualara esta hazaña, tendría que ser capaz de arrastrar seis autobuses de dos pisos llenos de pasajeros él solo.














