Recientemente, el cometa C/2026 A1 (MAPS) sobrevoló el Sol a una distancia tremendamente corta de su superficie, unos 859 000 kilómetros, poco más del doble de la distancia que separa a la Luna de la Tierra.
Se generó una gran expectación entre los observadores de cometas: ¿Sobreviviría el cometa MAPS a su abrasador sobrevuelo del Sol?
SOHO (Solar and Heliospheric Observatory), un observatorio espacial conjunto de la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea), dedicado a estudiar el Sol, así como otras naves espaciales, pronto revelaron que no lo había logrado.
El coronógrafo del SOHO, que bloquea el Sol con un disco para revelar rasgos periféricos, incluyendo objetos astronómicos relativamente tenues (como cometas) cercanos a nuestra estrella, mostró al cometa acercándose al Sol aparentemente intacto antes de desaparecer tras el disco del coronógrafo. Sin embargo, unas horas más tarde, SOHO solo captó una nube de polvo saliendo por el otro lado del disco. El cometa se había desintegrado.
«Claramente, el cometa fue destruido, y eso debió suceder varias horas antes de su máximo acercamiento al Sol», resume Karl Battams, del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos, científico principal del coronógrafo de la SOHO, llamado LASCO (Large Angle and Spectrometric Coronagraph).














