Moverse un poco más y alimentarse y dormir un poco mejor se asocia con firmeza a una menor mortalidad, especialmente en las personas que menos cuidan de estos hábitos saludables, según confirman dos estudios publicados este miércoles en las revistas The Lancet y en eClinicalMedicine.
Ambas investigaciones hacen más robusta una tesis sobre la que cada vez hay una evidencia científica más sólida: reducir el sedentarismo aunque sea solo un poco, y mejorar la calidad de la dieta y del sueño posee un impacto muy positivo en la salud en sí y en la propia supervivencia de las personas.














