Unos científicos han desarrollado una tecnología de sensores de gases de última generación que utiliza luz de LED barata y segura para distinguir con precisión múltiples gases peligrosos.

En comparación con los sensores convencionales que necesitan operar a altas temperaturas, la nueva tecnología consume mucha menos energía, lo que ofrece una mayor rentabilidad y amplía la gama de posibles aplicaciones prácticas. Pudiéndose usar en muchos más casos que los sensores convencionales, es lógico suponer que ello contribuirá a aumentar la seguridad general en actividades en las que se necesite vigilar la aparición de gases para poner en marcha medidas protectoras.

El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Kwon Ki Chang, del Instituto de Investigación de Estándares y Ciencia de Corea del Sur (KRISS) y Nam Gi Baek, de la Universidad Nacional de Seúl en Corea del Sur.