Con 5.000 pequeños robots instalados en un telescopio desde la cima de una montaña en Arizona (EE.UU.), es posible observar 11.000 millones de años hacia el pasado.

 

La luz de objetos extremadamente lejanos está llegando ahora al Instrumento Espectroscópico de la Energía Oscura (DESI, por Dark Energy Spectroscopic Instrument), un proyecto liderado por el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de Estados Unidos, que permite cartografiar el universo cuando estaba en su adolescencia y caracterizar su crecimiento hasta lo que observamos hoy en día. Entender cómo este ha evolucionado está directamente relacionado con cómo terminará, y con uno de los mayores misterios de la física: la energía oscura, el misterioso componente que causa que el universo se expanda cada vez más rápido.

 

Para estudiar los efectos de la energía oscura en los últimos 11.000 millones de años, DESI ha creado el mapa en 3D del cosmos más grande construido hasta ahora, con las medidas más precisas hasta la fecha. Es la primera vez que los científicos miden la historia de la expansión del universo tan atrás en el tiempo y con una precisión mejor que el 1%, lo que proporciona la mejor descripción existente de su evolución.

 

Los análisis del primer año de datos se han hecho públicos en un grupo de estudios científicos que han sido agregados al repositorio arXiv y en diversas ponencias en el congreso de la APS (American Physical Society) en EE.UU. y en los Rencontres de Moriond en Italia. Estos son los primeros resultados de cuarta generación acerca de la energía oscura.