Armados únicamente con paciencia y un equipamiento técnico valorado en 800 dólares y conseguible fácilmente en tiendas, e invirtiendo tan solo unos meses de su tiempo, unos informáticos estadounidenses se lanzaron a la tarea de averiguar cuán bien están encriptadas las comunicaciones por satélite. Y lo que han descubierto es impactante.

Casi la mitad de las comunicaciones transmitidas desde los satélites geoestacionarios a tierra que los investigadores pudieron interceptar no estaban cifradas. Esas comunicaciones transportaban datos confidenciales, como mensajes de texto de teléfonos móviles, llamadas de voz, información militar sensible, datos de redes internas de empresas y bancos, y la actividad online de pasajeros de aerolíneas durante los vuelos. Los investigadores pasaron a identificar qué empresas y organismos gubernamentales específicos no estaban cifrando los datos para ponerse en contacto con ellos y revelarles las vulnerabilidades.

El equipo que ha hecho esta investigación lo forman Wenyi Morty Zhang, Keegan Ryan, Nadia Heninger y Aaron Schulman, de la Universidad de California en San Diego, así como Annie Dai y Dave Levin, de la Universidad de Maryland.