Un nuevo tipo de fibra permite confeccionar con ella una prenda de vestir que detecte cuánto se estira o comprime y proporcione una respuesta táctil inmediata en forma de presión, estiramiento lateral o vibración. Estos tejidos podrían utilizarse en ropa que ayude a entrenar a cantantes o atletas para que controlen mejor su respiración, o que ayuden a los pacientes que se recuperan de una enfermedad o de una intervención quirúrgica a recuperar sus patrones respiratorios normales.

 

Las fibras, de múltiples capas, contienen un canal de fluido en el centro, que puede ser activado por un sistema fluídico. Este sistema controla la geometría de las fibras mediante la presurización y liberación de un fluido, como agua o aire comprimido, en el canal. Ello permite a las fibras actuar como músculos artificiales. Las fibras también contienen sensores estirables que pueden detectar y medir el grado de estiramiento de las fibras.

 

Las fibras son lo bastante finas y flexibles como para confeccionar ropa con ellas, soportando procesos como el de coser u otros convencionales de la industria textil.

 

Las fibras son obra de un equipo que incluye científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, de la Universidad de Uppsala en Suecia y del Real Instituto de Tecnología en Suecia.

 

Ozgun Kilic Afsar, científica del equipo de investigación, argumenta que las deficiencias de la mayoría de las fibras musculares artificiales existentes son que, o bien se activan térmicamente, lo que puede provocar un sobrecalentamiento problemático cuando se utilizan en contacto con la piel humana, o bien tienen una baja eficiencia energética o requieren arduos procesos de entrenamiento. Estos sistemas suelen tener tiempos de respuesta y recuperación lentos, lo que limita su utilidad inmediata en aplicaciones que requieren una respuesta rápida.

 

En cambio, la arquitectura de las nuevas fibras tiene varias características clave. Su grosor muy fino y el uso de materias primas baratas hacen que sea relativamente fácil estructurar las fibras en diversas clases de tejido. Las nuevas fibras son compatibles con la piel humana, ya que su capa exterior se basa en un material similar al poliéster común. Además, su alta velocidad de respuesta, su notable resistencia y la gran diversidad de las fuerzas que puede impartir, permiten un rápido sistema de retroalimentación para el entrenamiento.