Algunos libros europeos muy antiguos, cuyas páginas están hechas de pergamino, han resultado ser cápsulas biológicas del tiempo muy buenas, a partir de las cuales los autores de un nuevo estudio han obtenido datos reveladores sobre la circulación histórica del virus de la viruela ovina y su magnitud epidémica en el pasado.

Dado que el pergamino utilizado en la creación de estos documentos se elaboró ​​con pieles de animales ganaderos como ovejas, cabras y vacas, algunos de cuyos individuos estaban enfermos, el material constituye un archivo biológico único, que conserva, a través de los siglos, datos sobre el estado de salud que el animal tenía en el momento de su muerte.

Al extraer ADN de las pieles de animales utilizadas para confeccionar las páginas de pergamino de libros antiguos y famosos como por ejemplo los Evangelios de York, un equipo internacional de genetistas, historiadores, virólogos, químicos especializados en proteínas y conservadores de museos, dirigido desde el University College de Dublín en Irlanda, ha obtenido la primera evidencia genética de cómo la devastadora viruela ovina asoló los rebaños de los agricultores europeos mucho antes de la era moderna.

El equipo de investigación lo ha encabezado Louis L’Hôte, del University College de Dublín.