Un equipo de científicos, liderado por Miguel Araújo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en España, ha desarrollado el primer estándar de buenas prácticas para mejorar el desarrollo de modelos predictivos de distribución de especies utilizados en evaluaciones del estado de la biodiversidad.

La aplicación de la guía mejora de manera considerable la selección y evaluación de los modelos, algo esencial para tomar decisiones relativas a las políticas de conservación ante las alteraciones producidas por fenómenos como el cambio global. Con esta guía, los científicos han revisado y evaluado 400 trabajos que han empleado estos modelos en los últimos 20 años.

“Los modelos ecológicos son cada vez más necesarios dados los rápidos cambios que se están produciendo en el planeta. Estas herramientas nos permiten predecir, por ejemplo, cómo será la distribución de una especie en un área concreta teniendo en cuenta cambios en el clima”, contextualiza Araújo.

Las predicciones obtenidas a partir de estos modelos tienen gran repercusión ya que se utilizan para evaluar el riesgo de extinción de las especies y para tomar decisiones en el ámbito de la gestión y la conservación.

“Nuestro objetivo final es alcanzar un consenso a la hora de desarrollar modelos para la evaluación de la biodiversidad. Proponemos una manera de poder dar prioridad,  fiabilidad y garantizar la transparencia en la aplicación de los resultados científicos a las políticas, así como fomentar mejoras en la ciencia subyacente”, aclara Carsten Rahbek, coautor del trabajo publicado en Science Advances y científico en el Museo de Historia Natural de Dinamarca.