“Nunca voy a ser un amigo de mi hijo, siempre tengo que ser la autoridad”, es la frase que utiliza la licenciada en Educación con una especialidad en Psicología, Ana Reyna para explicar por qué los padres no debe ser amigos de sus hijos.
La profesional aclara que sí hay que tener esa cercanía que permita que los hijos puedan y quieran conversar y contar sus problemas, sin embargo, señala que los hijos no pueden sentir que están a la par de los padres, pues cuando se vuelven amigos de sus hijos pierden la perspectiva de la autoridad.














