No pocos medicamentos de uso habitual y considerados “modernos” provienen en realidad de remedios tradicionales, de mucho tiempo atrás, basados en vegetales y hongos. Otros de estos remedios han quedado arrinconados por medicamentos basados en otros principios activos y que son más eficientes o que lo eran hasta recientemente. El problema de la farmacorresistencia en microbios está obligando a rescatar viejos remedios que antaño se emplearon contra ellos y a investigar de nuevo, con los ojos de la ciencia moderna, a los remedios de los que derivan medicamentos actualmente en uso, a fin de recopilar datos que ayuden a resolver el problema de la farmacorresistencia.

 

El equipo de Jean-Christophe Séguin y Normand Voyer, de la Universidad Laval en Quebec, Canadá, ha identificado los compuestos más importantes de las hojas de cierta planta medicinal del género Rhododendron que fue muy usada tradicionalmente como remedio por los indígenas americanos de la zona de Nunavik en Canadá, y ha demostrado que uno de ellos tiene actividad contra el parásito culpable de la malaria o paludismo.

 

Las plantas del género Rhododendron son pequeños arbustos perennes de hojas vellosas que se maceran para hacer infusiones utilizadas comúnmente por los inuit y otros pueblos indígenas en Canadá y Estados Unidos. Según se dice, las bebidas preparadas con las hojas o las raíces de esta planta pueden ayudar a tratar resfriados o gripe, dolores de cabeza o de estómago, congestión nasal y muchas otras dolencias. Estudios anteriores han demostrado que los aceites esenciales extraídos de las plantas de este tipo tienen propiedades antimicrobianas, lo que podría ayudar a combatir a los microbios que se han vuelto resistentes a los antibióticos.