En la inmensidad del universo, resulta muy difícil acertar a orientar una antena o telescopio hacia la dirección precisa desde la que llegará una transmisión artificial. ¿Podríamos, la humanidad y una posible civilización extraterrestre, coincidir en direcciones comunes de emisión y recepción siguiendo criterios lógicos universales? Los autores de un nuevo estudio creen que sí.
El estudio lo han realizado científicos del Instituto SETI, el Centro de Investigación SETI de Berkeley y la Universidad de Washington, en Estados Unidos todas estas entidades. “SETI” son las siglas en inglés de “Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre”.
El equipo, encabezado por Bárbara Cabrales, del Instituto SETI, y valiéndose de observaciones realizadas por el satélite astronómico TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA, ha comprobado la viabilidad de vigilar lo que se describe como “elipsoide SETI”.
El elipsoide SETI representa un enfoque estratégico para la selección de potenciales candidatos a tecnofirmas (señales que solo pueden ser de origen artificial) basándose en la hipótesis de que las civilizaciones extraterrestres, al observar fenómenos galácticos significativos como la supernova SN 1987A, podrían utilizar algunos de estos sucesos como puntos focales para emitir señales sincronizadas con el fin de anunciar su presencia.
Cabrales y sus colegas han determinado que el método del elipsoide SETI permite aprovechar bien la extensa actividad de observación astronómica para buscar de paso señales artificiales no humanas. Hay incertidumbres en el tiempo de llegada de dichas señales, pero ello se compensa recurriendo a revisar observaciones que abarcan hasta un año.














