El dominicano Julio Sepúlveda se inició como artesano en los 90, elaborando figuritas del diablo cojuelo pepinero en tela, tipo arlequín.

Pero su sueño siempre fue hacer una pieza de calidad que “nos identificara como dominicanos”, porque iba a las tiendas de regalos para turistas y notaba que se vendían piezas como artesanía dominicana que en realidad no lo eran.

La inspiración la encontró hace cinco años en eso que ya sabía hacer.

Creó diseños exclusivos de cinco personajes del carnaval y el folklore dominicano (un artesano de La Vega le hizo los moldes), los esculpió en resina y los decoró con esos detalles que distinguen a nuestros íconos culturales.

Su interés, explica a LISTÍN DIARIO, era crear piezas que la gente quisiera tener en su casa, en su terraza, o llevarla como regalo típico cuando viajara.

“Quiero incentivar en la gente que sí puede tener una pieza de decoración nuestra, porque tienes en casa muchísimas piezas de otros lugares, hasta budas, sin saber su significado real; las tienes como piezas de decoración y sin embargo no tienes un personaje que represente la dominicanidad”.  

Y que esté disponible y visible todo el año, y no solo en febrero o cuando tienen lugar las celebraciones alegóricas, agrega.

El caso es que ya cuenta con suficientes piezas para hacer una exhibición y ponerla a disposición del público como piezas de colección.

Los elegidos, en una primera entrega que se atrasó un poco debido a la pandemia por coronavirus, son el diablo cojuelo de La Vega, el robalagallina, el guloya, el diablo pepinero de Santiago y la muñeca típica dominicana.