La mayoría de las estrellas forman sistemas binarios, en los que dos estrellas giran en torno a un centro común. Sin embargo, los modelos de formación planetaria, que sugieren que los planetas nacen por la lenta agregación de partículas de hielo y polvo en los discos protoplanetarios alrededor de las estrellas en formación, suelen considerar solo estrellas aisladas, como el Sol. Así, aún se desconoce cómo nacen los planetas en torno a estrellas dobles, en las que la interacción gravitatoria entre ambas juega un papel esencial. Utilizando el VLA (Very Large Array) y el ALMA (Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array), un grupo de científicos encabezados por Ana Karla Díaz-Rodríguez, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, ha estudiado la pareja de estrellas SVS 13, aún en fase embrionaria, y ha proporcionado la mejor descripción disponible hasta ahora de un sistema binario en formación.

 

“Nuestros resultados han revelado que cada estrella presenta un disco de gas y polvo a su alrededor y que, además, se está formando un disco mayor alrededor de ambas estrellas”, señala Ana Karla Díaz-Rodríguez. “Este disco muestra una estructura espiral que está alimentando de materia a los discos individuales, y en todos ellos podrían formarse en el futuro sendos sistemas planetarios”. Se trata de una clara evidencia de la presencia de discos alrededor de ambas estrellas y de la existencia de un disco común en un sistema doble.

 

El sistema binario SVS 13, formado por dos embriones estelares con una masa conjunta similar a la del Sol, se encuentra relativamente cerca de nosotros, a unos 980 años-luz de distancia en la nube molecular de Perseo. Las dos estrellas del sistema se hallan muy próximas una de la otra, con una distancia de solo unas noventa veces la que existe entre la Tierra y el Sol.

 

La investigación ha permitido estudiar la composición del gas, el polvo y la materia ionizada en el sistema. Además, se han identificado alrededor de ambas protoestrellas casi treinta sustancias químicas diferentes, entre ellas trece sustancias orgánicas complejas precursoras de la vida (siete de ellas detectadas por primera vez en este sistema). “Esto significa que, cuando se empiecen a formar planetas alrededor de estos dos soles, los componentes básicos de la vida estarán allí”, indica Ana Karla Díaz-Rodríguez.

 

El grupo científico ha utilizado las observaciones de SVS 13 tomadas por el VLA durante treinta años, junto con nuevos datos recolectados por el ALMA, y ha seguido el movimiento de ambas estrellas a lo largo de este periodo, lo que ha permitido inferir su órbita, así como la geometría y orientación del sistema, junto con varios parámetros fundamentales, como la masa de las protoestrellas, la de los discos y su temperatura.