Esta situación representa un atraso en el desarrollo del comportamiento en comparación con otras especies de primates de tamaño similar y mayor, como los macacos, babuinos y monos aulladores.

 

Así lo explica la investigadora Ana Lucía Arbaiza, magíster en Psicología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien estudió 12 diadas (madre-cría) de la reserva Otoch Ma’ax Yetel Kooh, en la península de Yucatán, México.

 

Los individuos de esta especie –que vive en América Central y del Sur– son primordialmente arbóreos y cumplen la mayor parte de sus actividades en las densas cubiertas de los bosques y selvas lluviosas donde habitan.

 

La investigadora cuenta que en Ateles geoffroyi la gestación dura de 226 a 232 días, tras los cuales nace una cría, que durante los primeros cuatro meses de vida está al lado de la madre y luego vuelve con cierta frecuencia a su lado, adquiriendo independencia poco a poco.

 

Se sabe que entre cada parto pasan tres o cuatro años, suficientes para que el pequeño se desarrolle bajo el cuidado de su madre.

 

“El estudio muestra que las madres monos araña tienen un estilo materno muy tolerante durante la transición hacia la independencia infantil en comparación con los patrones observados en otras especies de primates de tamaño corporal similar, en las que las crías suelen experimentar el rechazo de sus madres”, explica la magíster.

 

Sin embargo las mamás cumplen un rol importante en la seguridad de sus crías. La investigadora explica que los altos grados de dinámica de fisión-fusión del género parecen permitir que las madres reduzcan el riesgo social seleccionando con quién se relacionan de manera temporal.