Una investigación del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) (España) ha monitorizado una serie de gaviotas para conocer sus movimientos y crear un mapa de riesgo de transmisión de patógenos. El estudio, publicado en Scientific Reports, evalúa la posible propagación de los patógenos a través de los animales en entornos habitados por el ser humano.

 

Algunas especies de gaviotas que han colonizado las zonas urbanas pueden llegar a afectar a la salud pública al ser portadoras de patógenos (bacterias y virus). El modo en que estas especies los diseminan se desconocía hasta ahora. Los científicos del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y de la Estación Biológica de Doñana, ambos centros del CSIC, han estudiado los movimientos espaciales en diferentes individuos de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) en el sur de la Península Ibérica. Los ejemplares seguidos eran portadores de, al menos, una de las tres principales bacterias zoonóticas monitorizadas dentro de los planes de vigilancia epidemiológica en Europa (Salmonella, Campylobacter y Chlamydia).

 

La incidencia de estas bacterias es creciente. Las infecciones por Salmonella y Campylobacter supusieron entre 94.530 y 246.307 casos en Europa en el año 2016. El trabajo logra obtener nuevos datos a escala regional combinando metodologías de diagnóstico epidemiológico convencionales con el seguimiento en tiempo real con GPS.

 

El líder de la investigación, Joan Navarro, investigador del ICM-CSIC, explica que la gaviota patiamarilla es un buen vector, dado que “actúa como portadora de diferentes patógenos que pueden ser fuente de enfermedades para el ser humano” y que “ha aprendido a explotar recursos asociados a la actividad humana”. No obstante, la metodología se podría aplicar en “otras especies portadoras” que coexisten con el ser humano, como las “palomas o pequeños mamíferos”.