Las redes sociales están abarrotadas de influencers, son individuos que tienen cientos de miles de seguidores, en su mayoría niños y adolescentes que promueven el sexo a temprana edad, la pornografía infantil, el abuso sexual y el incesto.

Transmiten en vivo en las diversas plataformas con la aprobación de padres o tutores, que no cumplen su rol de orientar a sus hijos y dejar que cumplan su proceso de niños o adolescentes.

Se trata de una generación volcada a la pornografía, tan descarada que, si opinamos en contra, estamos «anticuados o desfasados». Tienen tantos seguidores, porque el cerebro, busca el placer y las cosas fáciles, antes de complicarse. La ciencia del «placer», fue un estudio realizado por la BBC, en 2016, donde indica que hay cosas que nos gustan porque «estamos programados». David Linden, afirma que las relaciones sexuales dan al cerebro la «sensación de placer».

Añade el estudio, que las imágenes y publicaciones, al contemplarlas provocan el deseo sexual. Estas impresiones, se reproducen en la mente y obviamente se pondrán en práctica, en los casos más comunes por niños y adolescentes, que no están en capacidad de discernir lo que implica las relaciones sexuales.

Luis Palau, dice que «Las películas, el teatro, las revistas, el Internet, las canciones, todo parece formar parte de una malvada conspiración de satanás, el ladrón de la virtud humana. Se publica material sugestivo y pornográfico, que está al alcance de todas las edades y posibilidades económicas.

Otro peldaño descendiente lo constituye la pornografía infantil, ideada por mentes torcidas y llenas de lujuria, llenas del veneno del pecado totalmente corrompidas. Lo paradójico es que ocurre en una civilización que se jacta de avances y adelantos como jamás los hubo antes en la historia».

Salomón decía en Proverbios 4:23 «Por encima de todo, guarda tu corazón, porque de él mana la vida». Todo comienza en la mente.

Los pensamientos provocan las acciones, y éstas debilitan la voluntad. Finalizo con la célebre frase de mi colega y amiga, @lilibeth_alm «Al cuerpo no se le puede dar tanto gusto». #loslibrosteeducan