Mucho antes de que los dinosaurios aparecieran en la Tierra, feroces peces depredadores desarrollaron mandíbulas con dientes capaces de dar cuenta de sus presas, lo que los ayudó a sobrevivir y a diversificarse en los antiguos océanos de la Tierra. Ahora, unos científicos han empleado una nueva combinación de técnicas para averiguar cómo estos peces acorazados (conocidos como placodermos), los primeros vertebrados en desarrollar mandíbulas y dientes hace más de 400 millones de años, capturaban a sus presas y las comían en un exótico arrecife antiguo que en su día cubrió lo que hoy es el noroeste de Australia.

La investigación la ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Rex Mitchell y Alice Clement, de la Universidad Flinders en Australia.

Mitchell y sus colegas se llevaron una gran sorpresa al descubrir que estos antiguos peces con mandíbulas desarrollaron dos formas distintas de morder a otras presas acorazadas en los ricos ecosistemas marinos de la Australia prehistórica.

Mientras que las especies de cuerpo más pequeño examinadas dependían de placas trituradoras anchas y planas para pulverizar a la presa entera, las especies con mayor tamaño corporal desarrollaron dientes capaces de perforar y cortar presas, incluso las provistas con caparazón, que eran demasiado grandes para caber enteras dentro de la boca.