Las erupciones volcánicas pueden bombear millones de toneladas de dióxido de azufre a la atmósfera superior, formando vastas nubes de ácido sulfúrico que reflejan hacia el espacio luz solar durante muchos meses, a veces durante varios años, y reducen la temperatura media de la superficie de la Tierra.
Las erupciones volcánicas contribuyeron al colapso de dinastías gobernantes en China en los últimos 2.000 años al enfriar temporalmente el clima y afectar a la agricultura, según las conclusiones a las que se ha llegado en un nuevo estudio.
La investigación la ha realizado un equipo internacional que incluye, entre otros, a Alan Robock, de la Universidad Rutgers en Estados Unidos.
Estos científicos reconstruyeron 156 erupciones volcánicas explosivas desde el año 1 después de Cristo hasta 1915. Lo hicieron guiándose por los niveles delatadoramente elevados de sulfato en núcleos de hielo de Groenlandia y la Antártida. Los científicos también analizaron documentos históricos de China sobre 68 dinastías y cotejaron con los demás datos las guerras de ese país entre los años 850 y 1911.
Robock y sus colegas han confirmado por vez primera que los colapsos de dinastías en China durante los dos últimos milenios eran más probables en los años posteriores a las erupciones volcánicas. Pero la relación es compleja porque si hay guerras y conflictos continuos, las dinastías son más susceptibles a sufrir un colapso. El impacto de un clima frío en las cosechas también puede hacer que los conflictos sean más probables, aumentando aún más la probabilidad de colapso.














