La nueva Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea podría dejar la puerta abierta a que la inteligencia artificial tuviese acceso a nuestra mente inconsciente.

 

Influir en las elecciones de los Estados Unidos o en el futuro político del Reino Unido con la información personal que millones de personas publican en Facebook y una tecnología potente de análisis de datos. Hace no demasiado tiempo, algo así nos habría parecido salido de una novela de ciencia ficción, pero el escándalo de Cambridge Analytica, desvelado en 2018, demostró que es posible y que el avance de la tecnología y de la inteligencia de las máquinas nos pone frente a dilemas fundamentales que nunca antes nos habíamos planteado.

 

La iniciativa de los neuroderechos, liderada desde la Neurorights Foundation, promueve el reconocimiento de una nueva batería de medidas de protección para hacer frente a los desafíos derivados de estos avances técnicos. Algunos de ellos forman parte del debate de la Ley de Inteligencia Artificial que se está negociando en el seno de la Unión Europea, una ley que deberá regular, entre otros aspectos, la capacidad de la inteligencia artificial para influir en el subconsciente de las personas (como en el caso de Cambridge Analytica, pero a niveles mucho más profundos).

 

Ignasi Beltran de Heredia, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya, o Universidad Abierta de Cataluña) UOC) y autor del libro Inteligencia artificial y neuroderechos (Aranzadi, 2023), acaba de publicar un análisis en el que detalla los desafíos que plantea el avance de la inteligencia artificial y cuestiona la última propuesta de ley de la Unión Europea a través de una perspectiva neurocientífica.