Hace seiscientos millones de años, la fiebre apareció en los animales como una respuesta a las infecciones: las temperaturas corporales más altas optimizaban sus sistemas inmunológicos. En ese momento, prácticamente todas las especies animales eran de sangre fría. Tuvieron que posarse en zonas cálidas de su hábitat durante largo tiempo para alcanzar temperaturas corporales al nivel de la fiebre. Para Michael Logan, becario Tupper en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá (STRI) (Panamá), los patógenos pueden ser la razón por la cual las criaturas de sangre caliente emergieron por primera vez.
A primera vista, las criaturas de sangre fría parecen tener una vida fácil. Debido a que no pueden regular su temperatura corporal internamente, gastan 30 veces menos energía que las criaturas de sangre caliente del mismo tamaño. Entonces, mientras los mamíferos y las aves invierten constantemente sus calorías para mantener una temperatura corporal alta y estable, los reptiles y los anfibios solo pueden buscar un lugar cálido en el entorno que les rodea, si desean sentirse cómodos. Pero si ser de sangre fría es tan grandioso, ¿por qué los mamíferos y las aves desarrollaron una estrategia diferente que es tan costosa?
A lo largo de los años, los científicos han propuesto tres modelos diferentes para explicar por qué las criaturas de sangre caliente evolucionaron a temperaturas corporales altas y estables. Uno afirma que ayuda a los procesos fisiológicos; otra, que ayuda a los animales a mantener la actividad durante largos períodos; y el tercero, que permite a los padres cuidar de los hijos precoces. Sin embargo, ninguno de estos modelos ha encontrado un fuerte apoyo y la historia evolutiva de las criaturas de sangre caliente sigue siendo un misterio.
Aunque estas diversas hipótesis pueden tener algo de verdad, para Logan, el desencadenante debe haber sido algo que impactó profundamente la capacidad de los animales para sobrevivir y reproducirse, de lo contrario, ser de sangre caliente sería una estrategia demasiado costosa y no sería favorecida por la selección natural. En un artículo reciente, publicado en la revista Ideas in Ecology and Evolution, explica esta teoría.














