El tiempo dirá si el plan de paz presentado en Washington por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente estadounidense, Donald Trump, marca un punto de inflexión en la guerra en Gaza, o si se trata, simplemente, de un intento de cambiar la narrativa mediática en torno al conflicto. Pero, para los cineastas de la región, el reto inmediato, más allá de la geopolítica, es simplemente conseguir que sus historias sean vistas.
Tanto para los directores palestinos como para los israelíes, las barreras para el estreno internacional rara vez han sido tan altas. Las películas que ganan premios importantes en los principales festivales o incluso se llevan a casa premios Oscar siguen teniendo dificultades para encontrar empresas que las estrenen en los cines, especialmente en países como Estados Unidos y Alemania, donde el debate sobre Gaza está especialmente polarizado.














