“Durante años se ha repetido que la sal es perjudicial para el corazón y los vasos sanguíneos, pero ¿y si el verdadero problema no fuera ese cristal blanco, sino otro, el azúcar?”, invita a reflexionar el doctor en farmacia e investigador en salud cardiovascular, James DiNicolantonio, desde Estados Unidos.

El doctor DiNicolantonio sostiene que la demonización de la sal, a su juicio apoyada en estudios incompletos, “ha contribuido a problemas como la fatiga crónica, la obesidad y las enfermedades metabólicas” y que “la mayoría de las personas no necesita reducir la sal, sino consumirla correctamente”.