Unos robotistas han dotado de cerebro a una excavadora, así como de sensores para que esta capte el mundo a su alrededor, y han conseguido que haga por sí sola tareas complejas que normalmente requerirían a un maquinista experimentado.
El logro es obra del equipo de Ryan Luke Johns, del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich (ETH).
La excavadora robotizada se llama HEAP (Hydraulic Excavator for an Autonomous Purpose). Se trata de una excavadora modificada del modelo comercial Menzi Muck M545.
HEAP puede operar de manera plenamente autónoma, o ser manejada mediante control remoto por un humano.
HEAP cuenta además con unas mejoras técnicas que le permiten adaptarse a casi cualquier terreno.
En las pruebas realizadas con la excavadora robótica esta ha hecho cosas como por ejemplo construir con bloques pétreos un muro de 6 metros de altura y 65 de longitud.
Gracias a sus sensores, la excavadora puede dibujar de forma autónoma un mapa tridimensional de la obra y localizar los bloques pétreos existentes para la construcción del muro.














