Unos científicos observaron y han analizado la erupción o fulguración estelar más grande de todas las conocidas de la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri.
Próxima Centauri está a poco más de cuatro años-luz de la Tierra y alberga al menos dos planetas, uno de los cuales podría parecerse a la Tierra. La estrella es una enana roja, un tipo de estrella de pequeño tamaño y baja temperatura. La masa de Próxima Centauri es aproximadamente un octavo de la masa de nuestro Sol.
El equipo de la astrofísica Meredith MacGregor, de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, observó a Próxima Centauri durante 40 horas utilizando nueve telescopios en tierra y en el espacio. En el proceso, se llevaron una sorpresa: Próxima Centauri experimentó una tremenda fulguración estelar, un estallido de radiación que comenzó cerca de la superficie de la estrella.
En unos pocos segundos, Próxima Centauri pasó de su resplandor normal a ser 14.000 veces más brillante en la banda de la luz ultravioleta.
Si hubiera vida en el planeta más cercano a Próxima Centauri, esa ráfaga colosal de radiación ultravioleta le habría causado daños.
La fulguración en cuestión se observó el 1 de mayo de 2019 y duró apenas 7 segundos. Aunque no produjo mucha luz visible, sí generó el citado aumento espectacular de la radiación tanto ultravioleta como de radio, o «milimétrica» (por su longitud de onda).
«Anteriormente no se sabía que las estrellas podían emitir fulguraciones en el rango milimétrico, así que esta es la primera vez que hemos observado fulguraciones milimétricas», destaca MacGregor.
Esas señales milimétricas podrían dar pistas sobre cómo exactamente las estrellas generan fulguraciones. Hoy en día se sospecha que estas erupciones de energía se producen cuando los campos magnéticos cercanos a la superficie de una estrella se retuercen y se rompen con consecuencias explosivas.














