Los estromatolitos son estructuras construidas mediante la acción de cianobacterias fotosintéticas y otros microbios capaces de atrapar y enlazar granos de sedimentos en finas capas. Los estromatolitos son los principales componentes del registro fósil correspondiente a las formas de vida más antiguas de las que se tiene constancia, remontándose tan atrás en el tiempo como hace unos 3.700 millones de años.

 

El equipo internacional de Brendan Burns, del Centro Australiano de Astrobiología dependiente de la Universidad de Nueva Gales del Sur, se propuso desentrañar más detalles del proceso que condujo a colonias de organismos unicelulares conocidos como esteras microbianas a crear estas intrigantes estructuras rocosas.

 

Los resultados de su estudio sugieren que los virus son la pieza que falta en el rompecabezas y su intervención podría ayudar a explicar cómo una estera microbiana blanda se transforma en un duro estromatolito, como los que son frecuentes en la bahía Shark de Australia occidental y en otros lugares.

 

Burns y sus colegas creen que la transición de las esteras microbianas a los estromatolitos estuvo promovida en buena parte por la interacción, directa o indirecta, con virus.

 

En el escenario de la interacción directa, los virus se infiltran en el núcleo de la cianobacteria e influyen en el metabolismo del anfitrión, insertando genes y eliminando otros, con el resultado de que tanto el virus como la cianobacteria se fortalecen. «Esto, a su vez, aumenta la supervivencia de la estera microbiana y selecciona los genes que potencialmente influyen en la precipitación de carbonatos, básicamente el proceso por el que los microbios vierten el ‘hormigón’ para construir sus ‘bloques de apartamentos’, los estromatolitos», resume Burns.