La primera materia del universo bajo la forma de elementos químicos, formada a raíz del Big Bang, la “explosión” colosal con la que nació el universo, constaba básicamente de hidrógeno con un poco de helio. Todos los demás elementos químicos son fruto de procesos ejecutados por estrellas o relacionados con ellas.

Estos procesos han ido produciendo átomos de estos elementos más pesados que el hidrógeno y el helio, haciéndolos cada vez más abundantes. La mecánica principal que muchos de estos procesos siguen es que las estrellas comienzan poseyendo hidrógeno y helio, pero mediante la fusión nuclear van creando cantidades significativas de otros elementos, que acaban dispersados por el espacio como consecuencia de explosiones estelares de tipo supernova u otros fenómenos.

Entonces, la siguiente generación de estrellas que se forma a partir de ese material enriquecido que ha sido expulsado al cosmos posee ya de entrada un porcentaje de elementos más pesados que el hidrógeno y el helio que es mayor que el poseían las estrellas de la generación anterior en esa zona del universo.

Las primeras estrellas en formarse en el universo solo contenían hidrógeno y helio. La generación posterior, formada a partir de la materia prima liberada tras la muerte de esas estrellas primigenias poseía una pizca de tales elementos. Y, sucesivamente, su proporción con respecto a la del hidrógeno y helio ha ido aumentando con el paso de cada generación de estrellas.

En aquellas regiones del universo donde esta evolución química ha transcurrido más despacio, es posible encontrar todavía estrellas con una presencia muy escasa de elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio.

En años recientes, se han ido detectando estrellas muy primitivas químicamente, estableciéndose récords sucesivos. Y ahora se ha determinado que una estrella, de entre todas aquellas cuya composición química se conoce, es la más primitiva químicamente del universo.

Esta estrella se llama SDSS J0715-7334, es una gigante roja, está actualmente a una distancia de unos 80 000 años-luz de la Tierra (concretamente en las afueras de la Vía Láctea, cerca de una galaxia satélite llamada la Gran Nube de Magallanes) y se originó fuera de nuestra galaxia, migrando hacia ella más tarde.