Un nuevo y revolucionario robot se mueve mediante una corriente eléctrica, aunque sin necesidad de motores ni engranajes.
Gracias a su capacidad para cambiar de forma y manipular objetos delicados, los robots blandos podrían servir, en un futuro cercano, como implantes médicos, para administrar fármacos dentro del cuerpo y para ayudar a explorar entornos peligrosos, entre muchas otras aplicaciones. Sin embargo, estas máquinas flexibles suelen estar limitadas por piezas mecánicas rígidas como motores y engranajes.
Ahora, unos ingenieros han diseñado y construido un robot mayormente blando que se mueve y se desplaza sin necesidad de motores, engranajes ni siquiera controles neumáticos externos. Para ello, el equipo combinó un polímero imprimible, concretamente un elastómero de cristal líquido, con electrónica flexible y técnicas de plegado basadas en el arte del origami o papiroflexia.
El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por David Bershadsky, Emily Davidson y Glaucio Paulino, de la Universidad de Princeton en Estados Unidos.
El equipo utilizó una impresora 3D para crear robots de esta clase capaces de moverse repetidamente sin una degradación perceptible.
Como demostración, los investigadores construyeron un robot con la forma aproximada de un pájaro, una figura clásica del origami, que aletea al recibir electricidad. Estos movimientos se efectúan sin motor ni engranajes, solo mediante el calentamiento selectivo del polímero usando electricidad, aprovechando el efecto de dilatación y contracción térmicas.














