Desde que en 1929 el astrónomo Edwin Hubble descubrió que el universo se está expandiendo, muchas observaciones lo han corroborado. Con la aceptación de la teoría del Big Bang como explicación del origen del universo, esta expansión pasó a verse como algo normal, teniendo en cuenta que el Big Bang es análogo a una explosión y que, por tanto, todo tiende a alejarse del epicentro de dicha explosión.
Sin embargo, a fines de la década de 1990 surgió un misterio inesperado. Comenzaron a recogerse aparentes pruebas de que, además, dicha expansión no se realiza a una velocidad cada vez menor, ni tan siquiera fija, sino que se está acelerando. El enigma de esta aceleración no ha podido ser explicado satisfactoriamente, aunque se ha recurrido a un concepto teórico, el de la existencia de una hipotética “energía oscura” que sería la fuerza responsable de dicha aceleración.
Últimamente, en algunos estudios se han propuesto interpretaciones alternativas de las observaciones realizadas y se ha puesto en duda que exista la energía oscura e incluso que exista esa aceleración en la expansión del universo.














