Miguel Santos (nombre ficticio) se bebió una sustancia tóxica para suicidarse, porque su novia lo abandonó. Cuando lo llevan al hospital le dan la atención médica necesaria y lo refieren al psiquiatra, pero la cita que le ponen es en dos meses y no tiene dinero para una consulta privada por su elevado costo. Y mientras tanto, el joven sufre y los amigos y familiares no tienen las herramientas para ayudarlo.

Este drama es común en el país y ver a personas interrumpir su vida de forma intencional en cualquier puente de la ciudad, o en la penumbra de su habitación, es un hecho que perdió la capacidad de asombro de las autoridades y la sociedad. Muchas veces, porque es un problema de salud pública descuidado, rodeado de mitos, estigmas y tabúes, explican la psicóloga Angelina Sosa y Julio Arturo Canario, presidente del Instituto de Salud Mental y Telepsicología (ISAMT).

Informan que los suicidios son prevenibles si se crean vínculos sociales, para promover la toma de consciencia y ofrecer esperanza a las personas cuando están en crisis.

Objetivo de la fecha

Ayer se celebró el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, organizada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo general de crear consciencia acerca de la prevención del suicidio en todo el mundo. Y refleja la necesidad de una acción colectiva para abordar este problema urgente de salud pública.

Este día el país lo recibió con un aumento de suicidio e ideas suicidas en jóvenes y adolescentes, menos servicios de salud mental, y un cúmulo de pacientes que no han podido atenderse por los periodos largos en la cita de los hospitales.

“Se hace necesario que la familia, amigos, en la escuela, en el trabajo identifique los signos y síntomas, entre ellos frases como “deseo estar muerto”, “no sirvo para nada”, “mi vida no tiene sentido”, cuando las personas se expresan así, no es por llamar la atención, es que necesitan ayuda”, dice Sosa.

Los expertos informan que a raíz del Covid-19 han aumentado los problemas de salud mental y las estadísticas, según el Observatorio de Seguridad Ciudadana, en el primer trimestre de este año se suicidaron 148 personas, 136 hombres y 12 mujeres.

Canario dice que para ayudar a las personas e intervenirlas en situaciones de crisis crearon en el instituto Línea Vivir, para prevenir el suicidio en República Dominicana. “En siete meses que tienemos operando hemos recibido 154 llamadas, alrededor de ocho semanales, de personas en riesgo de suicidarse, menores de 30 años y adolescentes”.

Informan que psicólogos voluntarios los atienden y le dan la ayuda que requieren. “Necesitamos apoyo y recursos para continuar. 

Qué cambios se necesitan, según los expertos

– Más servicios de salud mental en las comunidades

– Apoyo del sistema de salud para los psicólogos que están nombrados en los hospitales, porque a veces no tienen ni el espacio habilitado, ni recursos para hacer las pruebas que ameritan los diferentes casos.

– Crear leyes y protocolos en favor de los pacientes y sus familias.

– Socializar el tema

– Que el Estado en su rol y dentro del 9-1-1 tenga un personal capacitado que pueda intervenir en este tipo de crisis.

– Involucrar a toda la sociedad intersectorial.