El conocimiento compartido es clave para el avance de la investigación ya que ayuda a elegir o no ciertas metodologías, mejorar tecnologías o ampliar mapas mentales que reviertan en soluciones innovadoras a problemas planteados. La evaluación de las tecnologías o metodologías usadas en la investigación por parte de la comunidad científica será de gran ayuda para quienes vengan después. Algo así como los comentarios en los foros de Internet sobre algún servicio o producto, pero a lo grande.

 

Vivimos en la edad de oro de la telemetría satelital, que es la tecnología que permite registrar localizaciones de manera remota y realizar envíos posteriores. La tecnología que nos permite desplazarnos por el mundo sin preguntar ni comprar mapas, sólo conectando nuestro GPS móvil, es la misma tecnología que utiliza la ciencia para estudiar la fauna silvestre a la que mantienen geolocalizada. Para hacerlo, el mercado ofrece multitud de modelos. Conocer cuáles son los más eficaces resulta fundamental para quienes trabajan en el estudio de la fauna silvestre.

 

Nadie mejor que los propios usuarios de esos dispositivos para evaluar su rendimiento a la hora de identificar los movimientos de la fauna silvestre. El investigador del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología de la Universidad de Córdoba, Carlos Rouco, ha participado en un estudio internacional en el que se analiza el funcionamiento de los collares GPS en fauna terrestre mediante la combinación de datos de más de 3.000 dispositivos desplegados en 62 especies estudiadas en 167 proyectos en todo el mundo.