Las abejas reina sin aguijón, productoras de miel en las regiones subtropicales de América, solo pueden aparearse con un mismo macho a lo largo de su vida, a riesgo de ser ejecutadas por las abejas obreras. La colonia pretende así asegurar la calidad de la descendencia con el nacimiento de hembras obreras en lugar de machos diploides, inútiles para el grupo.

Una colonia de abejas sin aguijón o meliponas, que habitan el continente americano, tiene más probabilidades de matar a su reina si esta se aparea con dos machos en lugar del macho con el que normalmente lo hacen. Esta es la principal conclusión de un estudio liderado por la Universidad de Sussex (Reino Unido) y la de São Paulo (Brasil).

Mientras que una abeja reina puede aparearse con diez o veinte machos, las meliponas reina solo lo hacen con uno para evitar ser ejecutadas. El trabajo, publicado en la revista American Naturalist, revela que las razones son complejas. “En resumen, se debe a la genética de la determinación del sexo en la abeja”, señala Francis Ratnieks, de la universidad británica.

Un huevo individual puede convertirse en macho o hembra en función de un locus genético (posición fija de un gen en un cromosoma). Los machos comunes surgen de un óvulo no fertilizado y tienen solo un conjunto de cromosomas, procedente de la madre, y por lo tanto solo un alelo sexual.

Si el óvulo es fertilizado tendrá dos juegos de cromosomas, uno de la madre y otro del padre. Los dos alelos sexuales pueden ser diferentes, en cuyo caso puede ser hembra o macho diploide, los que no pueden reproducirse y por tanto no cumplen una función útil para la colonia.