Hace cuatro años un equipo internacional (EE UU, Japón y Europa) realizó un experimento espacial suborbital sin precedentes llamado CLASP-1, motivado por investigaciones teóricas realizadas en el IAC por Javier Trujillo Bueno y su grupo de investigación. Tras el éxito rotundo de dicha misión, hace unos pocos días la NASA ha lanzado CLASP-2 desde su base cerca de Las Cruces (EEUU). CLASP-2 ha permitido detectar por primera vez la polarización producida por varios mecanismos físicos en la radiación ultravioleta más intensa emitida por los átomos del magnesio ionizado de la atmósfera solar. La modelización de tales observaciones pioneras ayudará a descifrar los complejos campos magnéticos de la cromosfera del Sol.
“Si el Sol no tuviese campos magnéticos estaríamos investigando otros problemas de la Astrofísica”, asegura Javier Trujillo Bueno, profesor de Investigación del CSIC en el IAC y uno de los cuatro investigadores principales de CLASP-1 y CLASP-2. Pero el Sol tiene campos magnéticos y lograr descifrar su intensidad y geometría en las regiones externas de la atmósfera solar (cromosfera, región de transición y corona) constituye uno de los problemas clave de la Astrofísica. Entre otras razones, porque los campos magnéticos son la causa de los fenómenos explosivos que acontecen en dichas regiones de la atmósfera solar. Las eyecciones de plasma magnetizado que surgen de tales eventos pueden perturbar seriamente la magnetosfera terrestre y, por lo tanto, tener un desagradable impacto en nuestro presente mundo digital y vía satélite.
Por otra parte, el Sol representa un laboratorio de Física único en el Cosmos. Dada su relativa cercanía, podemos estudiar con suficiente detalle una multitud de fenómenos y mecanismos físicos que, sin duda, operan también en otros plasmas astrofísicos que se encuentran demasiado alejados de la Tierra.
Los campos magnéticos de las estructuras del plasma en las regiones externas de la atmósfera solar son muy elusivos, pues no dejan huella alguna en la intensidad de la radiación emitida por los átomos. Afortunadamente, sí firman su presencia en la polarización de dicha radiación electromagnética, una propiedad relacionada con la orientación de la vibración del campo electro-magnético de la onda.














