En una línea de investigación que sigue abierta, se han obtenido detalles tridimensionales de una estructura extraña descubierta en Casiopea A, la nube de “escombros” de una estrella que explotó en forma de supernova hace 340 años.

 

Una explosión de tipo supernova destruye definitivamente a la estrella, dejando una nube de restos en expansión y el núcleo ultradenso de la antigua estrella. Esa nube, denominada técnicamente “remanente de supernova”, es una cáscara de gas caliente en rápida expansión, bordeada por la onda expansiva de la explosión, y que tiende a arrastrar consigo gas y polvo interestelares. Por su parte, el núcleo se comprime de manera colosal y queda convertido en un objeto exótico, que puede ser una estrella de neutrones o un agujero negro.

 

La densidad de una estrella de neutrones es tan grande que en los átomos los electrones se “empotran” contra los protones dando lugar a neutrones. De ahí que a estos astros se les llame “estrellas de neutrones”. Si la masa del núcleo que perdura tras la explosión es mayor que la que genera una estrella de neutrones, el núcleo se comprime aún más y se transforma en un agujero negro, con una gravedad tan intensa que todo lo que pasa lo bastante cerca de él cae a su interior sin poder volver a salir, incluso la luz.

 

El remanente de Casiopea A abarca una extensión de aproximadamente 10 años-luz y se encuentra a unos 11.000 años-luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Casiopea.

 

Empleando el telescopio espacial James Webb, de la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense, unos astrónomos descubrieron dentro de Casiopea A la citada estructura extraña.

 

Esta estructura ha recibido el nombre informal de “Monstruo Verde”.