Una hormiga que hace 113 millones de años vivió en el nordeste de Brasil es ahora el espécimen de hormiga más antiguo conocido por la ciencia.

 

Así lo indica una investigación reciente, realizada por un equipo que encabeza Anderson Lepeco, del Museo de Zoología de la Universidad de Sao Paulo en Brasil.

 

La hormiga, fosilizada y conservada en piedra caliza, es miembro de la Haidomyrmecinae, una subfamilia extinta que solo vivió durante el Cretácico. Estas hormigas tenían mandíbulas muy especializadas, similares a guadañas, que probablemente utilizaban para clavar o empalar a sus presas.

 

El descubrimiento de este ejemplar tan antiguo pone en duda la historia evolutiva oficial de las hormigas. Las hormigas anteriormente consideradas las más antiguas fueron encontradas en Francia y Birmania y se conservaron en ámbar en vez de en piedra caliza. La existencia de una hormiga de la subfamilia Haidomyrmecinae en Brasil demuestra que las hormigas ya estaban ampliamente distribuidas y diversificadas al principio de su historia evolutiva.