Tradicionalmente, la habitabilidad se ha vinculado a la presencia estable de agua líquida, lo que ha llevado a considerar que la superficie actual de Marte, un desierto hiperárido, es demasiado seca para albergar vida activa hoy en día. Sin embargo, un reciente estudio internacional demuestra que los microorganismos que habitan en rocas de desiertos terrestres, como el desierto de Mojave, pueden reproducirse incluso utilizando únicamente el vapor de agua atmosférico, en ausencia de agua líquida, con valores de actividad del agua de hasta 0,34 (muy por debajo de los límites de crecimiento previamente conocidos).
Al comparar estos resultados con las mediciones ambientales de la superficie de Marte, la conclusión es que resulta plausible que el omnipresente regolito marciano (una mezcla suelta de granos de roca y sales en contacto directo con la atmósfera) pueda captar vapor de agua de la atmósfera, generando microambientes capaces de sostener la replicación de microorganismos.
Los autores del estudio son Jyothi Basapathi Raghavendra, de la Universidad de Aberdeen en Escocia, Reino Unido; Maria‑Paz Zorzano, del Centro de Astrobiología (CAB), entidad conjunta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en España todas estas instituciones; y Javier Martin‑Torres, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, dependiente conjuntamente del CSIC y de la Universidad de Granada (UGR), en España.
Análisis recientes realizados por REMS y MEDA, estaciones meteorológicas del CAB instaladas a bordo de los robots Curiosity y Perseverance de la NASA que exploran terrenos marcianos desde hace años, sugieren que, aunque el agua líquida no es estable en la superficie, el regolito marciano ciertamente puede captar vapor de agua de la atmósfera.














