Se ha conseguido crear tejido muscular viable mediante impresión 3D en ingravidez, empleando una “tinta” provista de células vivas.

 

En las estancias de larga duración en el espacio, los astronautas pierden bastante masa muscular. Se sabe que la causa última es la ingravidez o microgravedad, pero hay puntos del proceso que están poco claros. Se trabaja desde hace muchos años en formas de impedir o mitigar esa pérdida de masa muscular. Sin embargo, para conocer a fondo el proceso, es necesario poder trabajar con tejido muscular sometido a ingravidez.

 

Y aquí es donde entra en escena un equipo de científicos integrado, entre otros, por Parth Chansoria y Michael Winkelbauer, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich en Suiza.

 

Para producir tejido muscular en las condiciones más precisas posibles, el equipo de investigación se valió de vuelos parabólicos en avión para simular la microgravedad del espacio durante un breve periodo de tiempo.

 

De este modo se evita la influencia de la gravedad terrestre.