Las galaxias son estructuras colosales que albergan miles de millones de estrellas, gas, polvo y materia oscura. Sin embargo, entre estas maravillas del cosmos, existen algunas que presentan una característica extraordinaria: dos núcleos activos en su interior. Las galaxias con núcleos dobles no solo son una rareza astronómica, sino también una clave crucial para desentrañar los procesos de evolución y colisión galáctica.
Las galaxias con núcleos dobles son aquellas que contienen dos centros luminosos, usualmente asociados con agujeros negros supermasivos activos. Estos núcleos se forman como resultado de la fusión de dos galaxias, cada una con su propio agujero negro central. Durante el proceso de colisión, las dos galaxias comienzan a interactuar gravitacionalmente, lo que genera una variedad de fenómenos, desde la deformación de sus estructuras hasta explosiones de formación estelar.
Cuando los núcleos de ambas galaxias empiezan a acercarse, pueden ser observados como una pareja de fuentes luminosas separadas, especialmente en longitudes de onda que destacan la emisión de materia en acreción, como los rayos X o la radiofrecuencia. En algunos casos, estos núcleos terminan fusionándose en un único agujero negro supermasivo, liberando enormes cantidades de energía en forma de ondas gravitacionales.














