Una galaxia espiral, con una forma muy parecida a la de nuestra Vía Láctea, ha sido encontrada en una era del pasado lejano, cuando el universo tenía aproximadamente la décima parte de la edad que tiene actualmente. Hasta ahora se tenía plena certeza de que en aquella época galaxias con una estructura espiral tan elaborada no podían existir todavía. Esa galaxia notablemente evolucionada ya era así tan solo 1500 millones de años después del Big Bang, la colosal “explosión” con la que nació el universo. Este insólito hallazgo pone en tela de juicio nociones sobre la formación y evolución galácticas que hasta ahora se tenían por incuestionables.

 

El descubrimiento de esta galaxia, a la cual se le ha dado el nombre de Alaknanda, lo han hecho Rashi Jain y Yogesh Wadadekar, del Centro Nacional de Radioastrofísica, en Pune, India, a partir el análisis de observaciones realizadas por el telescopio espacial James Webb, de la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense.

 

Se creía que las galaxias espirales clásicas como la nuestra, con dos brazos bien definidos y simétricos, tardaban miles de millones de años en adquirir esta forma. La opinión predominante sostenía que las galaxias primitivas debían parecer irregulares y desordenadas, debido a su caótico proceso de ensamblaje, en vez de ostentar la apariencia de las elegantes galaxias espirales que vemos tan a menudo en el universo cercano. La formación de una gran galaxia espiral requiere tiempo: el gas debe fluir de forma constante desde el espacio circundante (lo que se denomina “acreción de gas”), asentarse en un disco giratorio, y luego ondas lentas (llamadas “ondas de densidad”) pueden alterar el disco para esculpir los brazos espirales. Si entretanto la galaxia choca con otra, se pierde buena parte del trabajo realizado hasta entonces y el proceso tarda mucho más.

 

Alaknanda desafía estas expectativas. Ya cuenta con dos amplios brazos espirales que rodean una región central brillante y redondeada (el “bulbo” de la galaxia), que se extiende por unos 30 000 años-luz de diámetro. Aún más impresionante, su producción anual de estrellas es unas 20 veces superior a la de la Vía Láctea actual. Aproximadamente la mitad de las estrellas de Alaknanda parecen haberse formado en tan solo 200 millones de años, un abrir y cerrar de ojos en la escala cósmica del tiempo.