Es fácil pensar que las estrellas son esferas perfectas, pero lo cierto es muchas distan notablemente de serlo.

 

Un ejemplo de esto último lo tenemos en la estrella Regulus (Régulo), más grande y masiva que el Sol. El dibujo muestra la forma real que tiene Regulus y la compara con la del Sol. Incluso sin comparación, resulta evidente que Regulus no es una esfera sino que se parece más a un óvalo o una elipse. Su deformación se debe a la gran velocidad de su rotación, que actúa como si una centrifugadora arrastrase material hacia los laterales. Eso hace que la zona ecuatorial se hinche y la estrella se vuelva oblonga.