Mientras que los ordenadores convencionales almacenan información en forma de bits, las piezas lógicas más fundamentales, que toman un valor de cero o de uno, las computadoras cuánticas se basan en bits cuánticos. Estos pueden tener un estado que es simultáneamente 0 y 1. Esta sorprendente propiedad, una peculiaridad de la física cuántica conocida como superposición cuántica, es la base de la prometida capacidad de la computación cuántica para resolver problemas que son insolubles para los ordenadores clásicos.
Muchas de las primitivas computadoras cuánticas existentes hoy en día se basan en sistemas electrónicos superconductores en los que los electrones fluyen sin resistencia a temperaturas extremadamente bajas. En estos sistemas, la naturaleza mecanocuántica de los electrones que fluyen a través de resonadores cuidadosamente diseñados crea bits cuánticos superconductores. Estos bits cuánticos son excelentes para realizar rápidamente las operaciones lógicas necesarias para la computación cuántica. Sin embargo, almacenar información (en este caso, estados cuánticos, que son descriptores matemáticos de sistemas cuánticos específicos) no es su punto fuerte. Los ingenieros cuánticos han estado buscando una manera de aumentar la duración del almacenamiento de los estados cuánticos mediante la construcción de las llamadas «memorias cuánticas» para bits cuánticos superconductores.
Ahora, un equipo de científicos, que incluye a Mohammad Mirhosseini, Alkim Bozkurt y Omid Golami, del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en la ciudad estadounidense de Pasadena, ha utilizado un enfoque híbrido para las memorias cuánticas, traduciendo eficazmente la información eléctrica a sonido, de modo que los estados cuánticos de los bits cuánticos superconductores puedan conservarse almacenados durante un periodo hasta 30 veces mayor que con otras técnicas.














